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miércoles, 19 de enero de 2011

RESACA

Cuando el cielo se pone oscuro en pleno día y las voces monstruosas de la tormenta hacen vibrar mi ventana, desde lo profundo de mi ser emerge el temor, la piel se me eriza y los recuerdos me hacen presa de sus filosos dientes.
Las gotas comienzan a caer y el golpeteo sobre el techo me produce escalofríos, el silbido del viento me remonta a tiempos oscuros a los que ya no quiero volver y de un manotazo en la mejilla intento matar el recuerdo...pero sigue ahí, terriblemente fijo allí.

"Tan lejos de lo que conocía, de los afectos, de los lugares míos, de mi patio de juegos. Las manos de mi abuela ya cubiertas de tierra húmeda y la melancolía de las aventuras sobre mi bicicleta roja.
La casa tenía cielos rasos altos, con ladrillos de barro y desnudos focos de luz opacos por el polvo ancestral acumulado por años de soledad colgaban de oxidados caños pintados de blanco.  El piso era distinto en cada habitación, en una era de baldosas amplias rojas con motivos en ocre, en otra eran marrones y en la principal, la mas grande, el suelo era de ladrillos como el techo.  Las paredes estaban pintadas de rosa en algunas partes, en otras, donde la pintura se había resacado y descascarado, se veían tonos verde aguamarina o celestes; en las paredes mas destruidas se podía ver el material que sostenía los ladrillos, era barro.
A mi me tocó la habitación mas pequeña, la de baldosas color rojo y ocre, la de la gran ventana con postigos de hierro tan pesados que era difícil abrirlos y las de agujeros en el techo por donde la lluvia se colaba y no me dejaba dormir algunas noches...
A veces la tormenta no era lo suficientemente fuerte como para tapar los sollozos de mi madre cuando su concubino le recriminaba su sobreprotección sobre mi y le decía que su niño era puto..."


Repulsión, miedo, pánico, mis sentidos se ponen alerta, mis nervios comienzan a descontrolarse y finalmente el insomnio me ataca, al menos hasta que la lluvia deje de caer y producir ese tintineo que perfora mi mente y estruja mi corazón, los estruja cada vez mas fuerte...

"El olor de la flores era característico, la gente reunida y hablando en susurros también. Yo estaba sentado en un rincón, con mis manos sobre las piernas, con la mirada fija en el suelo pues no quería mirar al frente, con los ojos secos y derrotados, impotentes, inmensamente tristes y perdidos.  Unas manos asesinas estrangulaban mi garganta y ni una sola palabra podía pronunciar a las personas que se acercaban a mí y me daban una palmada en el hombro. De a ratos se escuchaban algunas risas y yo no entendía como era posible que la tristeza no los matara como a mi. Pasaron horas así sin moverme, sin pensar, sin hablar, sin sentir nada mas que tristeza y el dolor profundo de la perdida inevitable y sin recupero.  Levanté un poco la mirada y vi gotas furtivas en una pequeña ventana de vidrios rugosos, afuera parecía de noche a pesar de ser solo las diez de la mañana...me quedé horas pensando en esa peculiaridad hasta que el movimiento a mi la rededor convulsionó y frente a mi un grupo de hombres cerraron aquel horrible cajón mientras algunos familiares lloraban desconsolados.
Me acerqué a ver lo que dentro había y allí estaba un cuerpo cubierto por telas blancas y de ellas emergía un rostro muy parecido al de mi madre, unas manos hermosas parecidas a las de mi madre y un lunar en el labio superior muy parecido al de mi madre...pero decidí que ese cuerpo no era el de ella.  Cerraron el féretro y todos formamos una caravana detrás del coche fúnebre.  En el cementerio parado al pie de la fosa y con el cajón dentro,  mis manos tomaron un terrón de tierra mojada y lo arrojaron al vacío como en un acto mecánico- alguna tía me dijo que debía hacerlo y yo no entendía porque-.  La tierra cubrió por completo la tumba y todos marchamos a algún lugar. Una vez en mi habitación la lluvia comenzó a golpear el tejado y muy pronto se coló entre las fisuras del techo y comenzó a mojar mi cabeza, me aparté del hilo de agua fría y observé como iba dejando un circulo cada vez mas grande en la manta que cubría la cama, me senté en un rincón y con el rostro entre mis manos lloré hasta que me dolió el alma..."

 

La lluvia cesó en su danza frenética y de apoco mi respiración fue recobrando su ritmo normal, de a poco fui sintiéndome en centro una vez mas, fui juntando los pedazos de mi alma esparcidos por  allí sobre la húmeda resaca que dejó la lluvia al pasar.






2 comentarios:

  1. Ay Alex. que episodios tan tristes nos ha tocado vivir...

    Un besazo

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