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jueves, 21 de octubre de 2010

EL POZO


TERCERA PARTE

NATALIA




Natalia había despertado con el cuerpo empapado de sudor y la angustia oprimiendo su pecho. Se incorporó en su catre y busco al otro lado de la habitación con la mirada. Sobre el catre mas grande dormían siete de sus ocho hijos y al verlos la opresión en el pecho fue aun mas intensa, faltaba Luisa.
Había tenido un sueño que le helo la sangre, estaba rodeada de personas, su esposo, su cuñada y sus sobrinas, estaban todos dentro del bar de Irma y sonaba una conocida chamarrita en la radio…

“...era un criollo del lugar
un paisano cumplidor
buen amigo y servicial
y animoso en su acordeón…”

Ella miraba a todos con ojos desesperados, desbordando lágrimas y tirando de sus ropas, de su boca no salía sonido alguno, nadie entendía, su marido la miraba con cariño y le acariciaba la frente, Irma la aparto de un manotazo y la miró con desprecio…

“…Juan, Juan, Juan
de la costa 'el Gualeyan
entrerriano y buen cantor
y animoso en su acordeón…”

Quería decirles que su hija Luisa no estaba por ningún lado y que temía que algo malo le hubiera pasado.
Sentía que algo malo le había pasado a su pequeña hija, lo sabia, el dolor que sentía en el pecho era demasiado fuerte. Continuó insistiendo con todos intentando arrastrarlos fuera del bar para que la ayudaran a buscar pero todos comenzaron a reírse de ella, hasta Santos la miraba divertido. Las risas fueron en aumento y en un instante todos en el bar reían y reían hasta lastimar sus oídos…

Se levantó de un salto del catre y corrió hacia la puerta de salida de la casa, el sol afuera lastimaba los ojos y se los cubrió con la mano. Buscó rastros de Luisa con la mirada y nada halló. Comenzó a caminar al bar de Irma pero cuando hizo apenas unos pasos vio a Natividad parada en la punta del viejo muelle y le hizo señas con la mano, ella sabría donde podía estar Luisa, siempre estaban juntas pero justo en ese preciso momento su sobrina había tomado una decisión trágica y de repente su silueta desapareció del horizonte.
Natalia se llevó una mano a la boca sofocando un grito de espanto y corrió al bar con los pensamientos confusos, por un lado sabia que a su hija algo malo le había sucedido pero no tenía otra certeza más que su instinto de madre y por otro lado lo que acababa de ver era mas que concreto y horrible ¿Qué debía hacer primero? ¿Su hija o Natividad?
Corrió al bar y al cruzar el umbral la canción de su sueño estaba sonando, Irma estaba limpiando unas copas detrás del mostrador.
-¿Qué te pasa mujer que entras así como una loca? Preguntó su cuñada con una sonrisa de burla en el rostro.
Natalia tenía la boca seca y por unos instantes no pudo pronunciar palabras.
-¿Qué te pasa loca de mierda? ¡Acá no vengas a hacer despelotes eh!

La mujer desesperada corrió tras el mostrador y con el aliento cortado dijo:

-¡La Nati se tiró al río Doña Irma!
-¡Callate loca de mierda! ¡Que decís! Gritó Irma.
-Es…verdad Doña, recién la vi...estaba en el muelle y se tiró al río.
Irma arrojó el trapo con el que limpiaba las copas y corrió fuera del bar gritando el nombre de su hija. Natalia se quedó detrás del mostrador con la mente en blanco y su mirada perdida, nadie la ayudaría a buscar a su hija, ya todo el mundo estaba detrás de Doña Irma, ella y sus hijos siempre fueron fantasmas a los cuales nadie prestaba atención y mucho menos ahora.

Salió del bar y al cruzar la puerta alguien la tomó del brazo.
-¿A dónde vas mamarracho? ¡Quedate a cuidar el bar! ¿No viste lo que pasó? Era Nicolás, el marido de Irma.
-No te muevas de acá ni un segundo porque si llega a faltar algo los vas atener que pagar vos.
Una vez mas Natalia debía dejar de lado sus deseos para cumplir con su vida de sirvienta y con el corazón en la boca y la sensación de una inminente tragedia sucedida a su hija más grande, se colocó detrás del mostrador del bar a esperar, deseando con fuerzas que todo haya sido un mal sueño y ver a su hija aparecer sana y salva.
“Si no hubiera dicho nada de Natividad ahora estaría buscando a Luisa, sola como siempre estuvo, pero al menos estaría haciendo lo que deseaba” Pensó y tocó su pecho, justo sobre el corazón, con su mano derecha.

1 comentario:

  1. Me tienes con el corazón en un puño. Esto está de lo más emocionante.

    Saludos

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