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viernes, 10 de septiembre de 2010

CAMPO DE SOJA

El aire le quemaba la traquea, era frío y entraba violentamente a sus pulmones. Sentía la boca seca por la acción de la hiper ventilación y  que su cuerpo la traicionaría en cualquier momento, le dolía debajo de las costillas, las piernas parecían pesarle mas y mas a medida que avanzaba y el terror había puesto su mente en blanco, solo pensaba en alejarse de su perseguidor que, con una maza en la mano izquierda, corría detrás de ella por el extenso campo sembrado de soja.
Isabel había llegado a ese pequeño pueblo escapando de un marido violento, veinte años mayor que ella. Una noche, cansada de los golpes físicos y mentales, tomó a su hijo de dos años, unas pocas cosas-ropa solamente- y se perdió en la oscuridad de esa madrugada y nunca nadie supo mas de ella.
Diez años mas tarde huía nuevamente, pero esta vez sola. Su hijo, ahora de doce, y su niña de cuatro estaban encerrados en el baño de la casa que cuidaban, protegidos del monstruo que corría tras ella, del hombre del cual se había enamorado y el padre de su hermosa niña.
No podía creer que todo había decantado en esto, nunca lo creyó así, después de todo Esteban era un buen padre hasta con el niño que no era suyo...si, había veces en las cuales se ponía triste y bebía pero siempre fue culpa de ella el que la golpeara, nunca sabia cuando hablar y cuando callar y él tenia un temperamento facilmente irritable, de todas maneras él no era así siempre, muchas veces hasta le regaló flores y alguna colonia de esas de la botella de vidrio que duran mucho y que tienen dibujos de flores de lavanda en el frente, pero esa parte de él había muerto hacia mucho tiempo. 
Todo era culpa de su padre, el viejo carcamal golpeaba a Esteban por cualquier motivo y su madre lo había abandonado cuando su hijo tenia tan solo cuatro años, Esteban era el costal donde descargar las frustraciones de su vida de peón de campo alcohólico y abandonado por su mujer.
Esteban era el resultado de esa vida miserable.
La soja le acariciaba las piernas mientras corría, ya no daba mas, no podía seguir pero él estaba cada vez mas cerca y ella solo pensaba en el destino de sus pequeños niños, no quería que tuviesen una niñez como la suya, alejada por sus padres cuando solo tenia nueve años y fue enviada a una ciudad costera a trabajar como servidumbre con una familia de clase alta, una familia que la humillaba constantemente y de la cual escapó también una noche...
De repente esa palabra retumbó en sus oídos-escapar-y se sintió cansada , ya no sentía fuerzas para hacerlo, toda su vida se trató de eso, de escapar y entonces se detuvo y miró el horizonte naranja y rojo, respiró profundamente y dijo:
-Perdón Dios mio, perdón.
Y el golpe sordo de la maza contra su espalda fue lo último que escuchó y la luna baño de luz su cuerpo sin vida sobre el inmenso campo de soja.
La noticia tardó muy poco en llegar al pueblo, decían que Esteban se había cortado el cogote después de darle muerte a su esposa y que los encontraron juntos y abrazados en el campo. Que a sus hijos los habían encontrado los dueños del campo, al otro día cuando fueron a hacer la recorrida del sembradío, aterrados y que ninguno volvió a hablar jamás. Nadie sabe a ciencia cierta cual fue el detonante de semejante espanto, miles son las versiones de esta historia y las causas del desenlace trágico.  Infidelidades, locura, nunca se supo pero dicen los campechanos que en algunas noches de invierno y cuando el sol esta dando sus últimos saludos, sobre el horizonte se puede ver la silueta de una mujer mirando al cielo  y con sus manos en posición de rezo.

2 comentarios:

  1. Joder Alex que novelón sale de ahi....
    Me encanta.

    Besos

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  2. Tu sabes que por no contar con demasiado tiempo no fue mas extenso el texto, escribo casi siempre desde mi trabajo y muchas veces tengo que cerrar la historia aunque sienta ganas de seguir y seguir.
    Muchas gracias por seguir lo que escribo.

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