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miércoles, 19 de mayo de 2010

GALLETITAS DE TE OLVIDÉ

Desde que vivo solo he tenido tiempo de detenerme y observar, como fuera de mi, mi propia conducta y, a raiz de esto, conocerme un poco mas.
He notado que mis prioridades han cambiado, que mis objetivos son otros. Mi vida interior creció a lo grande y hay veces en las cuales me pierdo en los paisajes diversos de este nuevo territorio.
Me encanta que mi hogar huela bien, que, mas allá de las carencias, sea mi hogar y el de los que desidan en él entrar. Siempre la pava sobre la hornalla y el mate cargado de yerba para el que quiera pasar y adentrarse en mi mundo.
Y si de aromas hablamos, en este último tiempo mi casa ha sido inundada por el olor de la vainilla, la manteca y, a veces, la levadura.
Cada vez son mas los días en los cuales mis manos se cubren de harina y dan forma, color y sabor a mis frustraciones, desvelos y días de hastío, así como también a mis alegrías pasadas y los amores que no fueron.

Mientras fumo un cigarrilo veo las galletitas sobre la cocina, amontonadas como los recuerdos, tibias pero lejanas...seguramente mas tarde, acompañadas por un humeante café, deboraré uno a uno sus frágiles cuerpos y, cuando la primera de ellas descanse en mi estómago, trataré de recordar el porque de esta ceremonia y lucharé en vano tratando de rastrear el recuerdo, el rostro, la palabra...cuando ese trozo de masa dulce atraviese mi garganta la memoria será borrada.
Y me iré a dormir y mi sueño será profundo, libre de pesadillas y sobresaltos.  Despertaré con el sol colandose por mi ventana y mi alma será nueva y habré olvidado, te habré olvidado, lo habré olvidado.
Si esa mañana hace frío, calentare el café y seguiré comiendo galletitas y seguiré olvidando.

1 comentario:

  1. Quién no ha hecho galletitas de esas alguna vez...
    Lastima que al comerlas en alguna ocasión, no te sienten bien, y tengas que repetir el procedimiento varias veces.

    Un blog muy interesante.

    Un saludo

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