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miércoles, 12 de mayo de 2010

De eso no se habla

Hay veces ( periódicamente) en las cuales me digo a mi mismo la tan famosa frase dicha por generaciones y generaciones " ¿Quien me manda? ".
Y es que hasta el momento todas mi relaciones amorosas han sido un tanto conflictivas-por mas que huyo de ellas y me diga que todo pasa porque de alguna manera lo busco e intente evitar posibles repeticiones-, absolutamente todas.
A manera de catarsis escribo aqui mis experiencias, tal vez me ayuden a dilusidar la manera en que mi accionar permite la llegada a mi vida de las distintas especies (desafortunadamente no en peligro de extinsión).
La que hoy viene a mi mente es una de tantas otras y una de las cuales, a la distancia, a dibujado en mi rostro una que otra sonrisa -por lo absurdo siempre, nunca por lo bello-.
En este caso nombremos al compañero de turno con el nombre de Julio, un hombre hermoso de rasgos helénicos, alto, delgado, bonitos ojos, veinticinco años, estudiante de administracion de empresas, sordomudo...si, como lo leé, sordomudo.
Obviamente lo conoci a traves de una de las tantas paginas que cohexisten por la web toda (nunca de la manera  en que todo el mundo, por lo general, conoce a otra persona, no), nos pasamos nuestros msns y charlamos. Tengo una peculiaridad cuando hago contacto con la gente por el msn y es la de prestar atención a la ortografía o la manera de expresarse  por escrito, con este chico las particularidades del tema surgieron apenas comenzamos a "charlar".
"este pibe no es de aca" "seguramente es de la provincia...no,no, no es de argentina" "escribe muy raro para ser argentino". Pensé mientras leía.
Jamás se me ocurrió la posibilidad de que fuera sordomudo cuando le dije:
-¿Sos paraguayo que escribis asi?
-No, soy sordomudo...
Metidas de patas como estas siempre las tuve y las seguiré teniendo pero bueno, ese es otro tema.
Mi radar para captar posibles conflictos no estaba instalado aun y sentí ternura por el joven y comenzamos a enviarnos mensajes a nuestros celulares diariamente hasta el dia en que nos conocimos en persona.
Se imaginaran nuestra primera charla.  Julio no utilizaba el lenguaje de señas para comunicarse cosa que me descolocó porque yo algo recordaba de cuando veia a XUXA  y habia investigado algo por internet (que chico aplicado), sabia leer los labios.
Como buen argentino y porteño que soy comenzé a hablar de manera que mis gesticulaciones fueron en creciente exageración durante la charla hasta que julio me advirtió que no hacia falta que abriera o deformara tanto la boca para hablar puesto que el podia entender lo que decia si hablaba normalmente, todo eso logré entenderlo despues de la octava vez que me lo repitió y luego de que me lo escribiera en su celular y me lo hiciera leer.
Julio podia pronunciar algunas palabras, no muy claro por lo que debia repetirme las cosas varias veces hasta que al fin lograra entender que era lo que me decia.  Era un reto que debía enfrentar y aunque entendiera muy poco y lo poco que entendía se negaba a formar una oración desidi conocer mas profundamente al chico.
Salimos un par de veces, con el mate en la mochila, y cada vez la situacion comunicacional era mas ligera y mi sentimiento de ternura crecia día a día.
Luego nos distanciamos un tiempo hasta que volvimos a hacer contacto.  Esta vez el encuentro fue en mi flamante casa, tuvimos sexo y estuvo bien, dormimos juntos y no me molestó, revise su celular mientras dormía y estuvo no tan bien... pero lo dejé pasar porque ya estaba en camino a entregarle mi corazón. Nos despertamos cuando el sol comenzó a filtrarse por las hendijas de la ventana, tuvimos sexo de nuevo, nos vestimos, lo acompañe a la parada de colectivos y se marchó.
Cuando volvia a casa le envie un mensaje de esos que se envian cuando uno cree que los sentimientos del otro son los mismos que uno siente y el respondio:
"Despues hablamos", me sorprendió la culpa por reirme en ese momento.
Ademas de sonarme un tanto improbable "hablar" tambien me sonó a "la pase bien pero hasta ahi llegó"
Desidi dejar pasar el episodio.
En la semana siguiente le envié un mensaje invitandolo a casa el fin de semana a lo que volvió a responder con:
"Despues hablamos"
¿Hace falta decir que jamas hablamos? Tanto por la dificultad que significaba hablar como por las dificultad que significaba volver a verlo.
De todas maneras seguí insistiendo hasta que la ultima vez que le escribi invitandolo a cenar me respondió algo mas que el "despues hablamos"...

Me respondió:
"Despues hablamos, no me gusta ir a tu casa porque no tenes televisión"
Lejos la mejor excusa que me ha dado alguien para no volver a verme.

Moraleja:
               que no hable y que no escuche no quiere decir que sea el marido perfecto.

1 comentario:

  1. Esa excusa no se mantiene sola. ¿Quizá lo que espiaste y viste en su teléfono móvil fue la verdadera causa?

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