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martes, 1 de noviembre de 2011

VACIO Y ESTABLE

La casa esta llena de luz y la energía de la primavera se hace sentir, mi gato toma el sol de esta tarde colmada por el aroma de los paraísos y las madreselva, su rostro ya es el de un gato adulto y su heridas de guerra me anuncian que hace bastante tiempo dejo la niñez impoluta. Lo miro y pienso en todo el tiempo que ha pasado, cuanto camino he recorrido, cuantos rostros distintos he conocido, cuantas veces mas di hasta el alma y cuantas veces mas me quede con las mano vacías...y frías.
Las cosas parecen haber mejorado, o al menos la caída de mi cabello ahora solo se debe a la herencia genética y pienso que tal vez, quizás, podría bajar la guardia y no mantenerme como una fiera entre el yuyal preparada para atacar a quien amenace su guarida.
Tal vez de esa manera dejaría de sentirme tan vacío y volver a ser lo que fui, aquel al que lo encandilaban las palabras dulces, que se conformaba con tan poco o tanto ¿Quién soy yo para determinar eso?
O tal vez debería empezar a ocupar el otro lado de la cama también, dejar de dormir hecho un ovillo de sueños errantes y desparramarme junto a la soledad...pero sigo esperando, inconcientemente pero sabiendo que esa espera es mi otra compañera, que tiene forma y hasta puedo tocarla.
Vacío constante, me acompaña a donde vaya, esta en cada fracaso y cada éxito también, esta siempre para hacer mas pesados mis brazos y recordarme que siempre me hará falta la fuerza de otro pero que cada vez ese fin es mas remoto.
Por lo demás, me siento estable, creciendo de a poco pero creciendo ¿Pero que sentido tiene todo si la esperanza cada vez es menos y mis brazos cada vez mas insoportables?
Estoy sin estar, camino por inercia, vivo por inercia, sin demasiadas emociones que me erizen la piel ni un nombre todo el tiempo bailando en mi mente, allí donde el vacío es estable.
He buscado tanto que perdí la conciencia, la paciencia y me pregunto mil y una veces que es lo que hago mal, que es lo que el otro ve en mi que lo hace no elegirme. Vivo indiferente ya, aburrido de las mismas historias secas, de las mismas palabras estériles que rebotan en mi piel, de aquellas pronunciadas por el amor pasado, aquel que me empujó a la hastiedad y el desamparo¡Cuánto dolor innecesario, cuánto!
Y ahora me encuentro en medio de mi casa natal, como en el tango, donde nada queda, solo tristeza y quietud y nadie que me diga si estoy vivo aun...estoy vivo aun.

viernes, 12 de agosto de 2011

Y SI FUERAS TARADA

Según el diccionario de la Real Academia Española TARADA es la persona que padece tara física o psíquica; dicho de otra manera, tonto, bobo, alocado.

A mis casi 32 años debo admitir que en demasiadas oportunidades se me a tomado por TARADA (los gays solemos referirnos a nosotros mismos como femeninos)y en muchas otras mas me he detenido a preguntarme si realmente lo era.
En los tiempos que corren, con la tecnología apoyando la despersonalización, haciendo que la gente cada vez se aleje mas de eso que nos hace diferentes a los animales, la calidad humana, he logrado recopilar muchisimas maneras de tomarle el pelo a una persona o, si se quiere, subestimar su inteligencia.
También debo decir que el tiempo y las experiencias han ajustado el filtro y cada vez son menos las tomadas de pelo que debo soportar, aunque si me sorprende la capacidad inventiva del que te me habla a veces.
Es muy gracioso descubrir la mentira detrás de una frase, he reído a carcajadas ante nuevas excusas e incipientes engaños (incipientes porque los asesino apenas surgen), como un oso hormiguero meto mis narices donde olfateo la patraña y busco y busco hasta devorarla y es bastante difícil que se escape alguna...de todas maneras alguna me provoca indigestión de vez en cuando.
Entonces podría proponer una teoría al decir que la "viveza" es inversamente proporcional frente a una posible relación sentimental.
Esto es, cuanto mas vivo, mas bicho, mas ladino es uno, mas difícil es concretar una relación sentimental...a menos que seas TARADA.
En pos de esta impresionante investigación, digna de publicarse como uno de los mas brillantes informes-bueno...a veces es saludable creer que uno es extraordinario-he puesto mi cuerpo, alma y mente en función de la premisa que da titulo a esta entrada
"¿Y si fuera tarada?"
Y he hecho un trabajo arduo intentando no ser brillante-no fue tan arduo que digamos-y me convertí por un tiempo breve en la hija de la pavota, fingiendo no entender absolutamente nada, mostrando que en realidad no sabia exactamente nada, que era un hijo de la televisión basura, del programa de la Su, el de Marley, donde uno se llena de conocimientos que no sirven en absoluto pero que la pasa genial porque simplemente no hay que pensar-¡El que mata tiene que morir!-
Me volví tarada y así como en un chasquido de dedos tuve al menos tres pretendientes tocando la puerta de mi celular.
1º pretendiente: vive solo pero no me invita a su casa porque su cama es chica.
2º pretendiente: Es "cosinero", si con S, vegetariano (???).
3º pretendiente: Está privado de su libertad pero tiene salidas transitoria por buena conducta y porque es inocente...
En fin, mi conducta les hace ver que lo que llevo sobre los hombros solo es un adorno y que cualquier mentira el puto se la cree...obviamente, los tres están enamorados y dispuestos a tener una relación conmigo.
"es tarada, se cree todo"
Hagan la prueba y refuten mi teoría, haganse "LAS TARADAS" y comprueben si esto que digo es verosímil o simplemente me pasé de TARADA.

miércoles, 3 de agosto de 2011

NADA

Tumbado en mi cama, mirando el techo y el hilo del humo de mi cigarrilo perderse en el espacio siento la imperiosa necesidad de hablarte, de decirte que aun te extraño y que mi cuerpo navega por la inmensidad de la nada en busca de algo que no se bien que es.
Miro la ventana, el sillon, la mesa de luz, la comoda con los cajones de mimbre y vuelvo a sentir esa urgencia de contarte de mi hogar, de mi lugar y mi refugio.
Me pierdo una vez mas en los cables enmarañados que surcan el cielo raso invisible y resuenan en mi mente aquellas palabras que odié tantas veces como me las dijeron..."ya llegará".
¡¿ Cuando por Dios?! Los años se me escapan, las fuerzas se me agotan y cada vez es menos lo que tengo para ofrecer, cada vez es mas grueso el polvillo que cubre mi alma y corazón y tengo miedo de secarme como el jazmín del patio.
Ya nisiquiera puedo responder un cumplido, ni siquiera siento la leve ilusión y me pregunto mil veces si será para siempre, si es que jamas volveré a encontrarte, si el viento me arrancará de la tierra como a un árbol viejo cuya raices se han muerto...secado y muerto.
Siento que voy cayendo en un agujero, que no encuentro nada con que sostenerme, que mis brazos estan cansados de cubrirme el pecho contra los golpes y, mientras pierdo toda esperanza, me hago mas viejo.
Nada, ya casi ni las letras me quedan, me voy perdiendo de a poco en el mundo desarraigado, inpersonal de eso que se llama humanidad.
"Ya llegará"
¡¿Cuando puta, cuando?!






jueves, 19 de mayo de 2011

EL NIÑO SIN SOMBRA

Mi abuela siempre me sentaba en su regazo y me cantaba alguna canción de cuna cuando en mis años caprichosos rezongaba para irme a dormir. A veces contaba historias de su niñez, de sus años mozos y, de vez en cuando, de algún que otro amor.
Mientras mis dedos se enredaban en sus bucles negros como el ébano, mis ojitos no dejaban de mirarla cautivado por la pasión que en ellos se dibujaba y finalmente me quedaba dormido.
Ya un poco más grande, con otros caprichos a cuestas y con las inquietudes de los niños mimados el ritual seguía ocurriendo cada vez que mis ojos se mojaban por los retos de mi madre. Mi abuela me sentaba en su regazo cada vez mas gastado y me contaba historias y la magia se producía, el niño mañoso dejaba de chillar.
Una vez hablando de un antiguo amor-creo que el único-sus ojos me mostraron el dolor de su recuerdo.
-Carlos se llamaba, cantaba tango…era muy buen mozo sabes…yo le decía el hombre sin sombra porque no se sabia nada de su pasado, ni de donde venía, ni de su familia, nada de nada. Le decía así porque el pasado de una persona es como la sombra, siempre esta detrás…pero él no tenia pasado, no tenía sombra. Dijo mi abuela para terminar su relato y esas últimas palabras se quedaron conmigo hasta hoy.

Y hoy con casi treinta y dos años esas palabras cobran sentido, se transforman en una entidad que por momentos aprieta mi garganta y me inyecta los ojos de sangre, me despiertan rabia, me descubren indefenso, me recuerdan que tampoco tengo pasado, que no se de donde vengo y porque hoy estoy aquí, que es posible que venga de los años oscuros de esta amada nación pero que deseo con todas mis fuerzas que no sea así, aunque el amor por mi madre no cambien no quiero que, por cuestiones de mi sombra perdida, también pierda su imagen tierna y protectora.
Veo en la TV nietos recuperados que cuentan su historia, escucho lo que dicen y puedo notar las diferencias entre los asesinos que los criaron y mi madre... No, ella no fue una de ellos; seguro que no, mi corazón lo siente pero aun así sigo sin pasado, sin sombra y me pregunto tantas cosas como cuando tenía cuatro años y estaba en “la edad de los porqués”.
Me pregunto como habrá sido y es el rostro de la mujer que me tuvo en su vientre, si mi calvicie viene de su lado o del lado del hombre que me concibió…al escribir estas palabras noto que he asumido el abandono, que en mi esta grabado ese concepto de alguna manera que no logro descifrar, pues mi madre jamás me habló del tema y lo ínfimo que sé, no alcanza para darme idea
¿Será un recuerdo del “pre raciocinio”, un recuerdo grabado en mi sangre cuando llegué a los brazos de mi mamá, cuando sentí el destierro de los senos de quien me gestó…será eso?
Es esa la pregunta de más peso en mi, es esa la pregunta que cada vez me empuja mas a conocer la verdad y voy por ese camino ya que, como Peter, quiero cocerla a mis pies y dejar de ser un niño sin sombra.

lunes, 28 de marzo de 2011

DISCULPEME SEÑOR LADRON

Ya he perdido la cuenta de cuantas veces me han asaltado en esta ciudad, cuantas veces lograron su objetivo y cuantas me trencé a golpes con el señor caco.
El viernes por la noche, ya sábado de madrugada, y como una idea que solo se les ocurre a la gente que no está en sus cabales y ligeramente envalentonada por algún derivado opiáceo-como lo llama mi amiga Rocío-, junto a mi amigo Federico decidimos recorrer las calles de nuestra, a pesar de todo, querida Buenos Aires.
Nos emperifollamos como si fuésemos a algún lugar en especial, como cuando salíamos a bailar-no tengo placard pero si lo tuviera podría decir que me lo eché todo encima-, juntamos unas pocas monedas para el colectivo, unos pocos pesos y arremetimos con la calle.
Decidimos bajar en algún lugar muy cerca del obelisco, no sabría decir donde puesto que siempre voy a todos lados "llevado", casi sin conciencia ni sentido de la ubicación y la ciudad parecía desierta.
Comenzamos a caminar mientras el cielo de iba cubriendo de nubes cargadas de humedad y las luces de la ciudad les daban un tono naranja. La llovizna comenzó a golpearnos la cara pero continuamos avanzando entre los edificios oscuros y vacíos, riéndonos de nuestras risas, pegándonos a la vidriera de alguna tienda de ropa que nos gustaba y llamando la atención de algún peatón que, al igual que nosotros, había salido a tomar el fresco.
Encendimos un cigarrillo, caminamos y caminamos no se por cuanto tiempo-me es difícil precisarlo ahora- y en cada rincón oscuro de la ciudad nos asustábamos y luego reíamos por el absurdo de suponer que un empleado encargado de recolectar los residuos podría saltar sobre nosotros y terminar con nuestras vidas pues si su objetivo era robarnos jamás hubiera llegado a tan mal puerto, no teníamos un centavo y, en mi caso, ni siquiera lo que traía puesto era de mucho valor-Nunca jugué en ligas mayores aunque si donde se vende por mayor-.
Todo era normal, al menos para nosotros que solíamos hacer estas cosas improvisadas, hasta que el seño se nos frunció al ver a dos hombres sospechosamente acercarse a nosotros.
-¡Uy boludo estos nos la ponen! Dijo mi amigo mientras uno de los señores se paraba frente a mi.
-Amigo ¿No tené una moneda que me de? Mientras adelantaba su mano abierta con la palma hacia arriba en mi dirección.
-No, loco, no tengo nada. Dije y desaté la furia ratera.
-¿Ah no? Bueno dame todo lo que tené, dame el celular…Me ordeno mostrándome la pequeña navaja que sostenía con su mano derecha.
Me empujó contra la pared, Federico comenzó a gritar y logró salir del encierro de los dos individuos, yo quedé preso del que no tenia arma alguna y el de la navaja se fue en busca de Federico y se detuvo a una distancia de donde estaba yo como para no dejar a mi amigo acercarse.
Mientras Fede gritaba que me soltaran y un grupo de personas-habrán sido unas cinco-observaba la escena, sin siquiera mover un vello del antebrazo, yo entregaba mi celular a aquella pobre alma descarriada que no merece mas que mi lástima y no tanto por su descarrilamiento sino porque cuando se detuviera en su huida y viera el botín logrado iba a querer matarse de un tiro en la nuca.
Mi celular estaba en un estado deplorable, sin la tapa que sostiene la batería y con un trozo de cinta adhesiva de embalar reemplazándola. Lo único valioso podría-solo podría-ser el chip, pero este valor es totalmente subjetivo con lo cual el valor real de dicho aparato era nulo.
Recuerdo haberle dicho al señor ladrón si podía, al menos, dejarme el sim.
-¡Qué chip! Me dijo como si lo que le estaba pidiendo fuera un crimen.
-Dame la billetera.
-No tengo. Respondí mientras hacia ademanes revisando mis bolsillos demostrándole que lo que le decía era verdad. Debo decir que, a pesar de todo, el caco confió en mi palabra y me liberó.
Salimos corriendo con Fede y cuando nos detuvimos exhaustos-corrimos media calle-comenzamos a reír.
-¡Boludo que bajón el tipo cuando vea lo que me robó! ¡Ni diez pesos vale!
- ¡Ay no, no! ¡Que feo todo esto!
-Bueno nene, todo pasa por algo…no podía seguir con ese celular por la vida como si fuera una joya.
-No, eso es verdad…
-Ahora, digo, pienso ¿no? Que confianza que me tuvo el chorro.
-¿Como “que confianza”?
-Claro, le dije que no tenía billetera y me creyó. Y echamos a reír nuevamente.

En fin, un momento inolvidable como tantos que he vivido con Fede y que jamás, en lo que me queda de vida, quiero dejar de vivir…

aunque sea un susto.

lunes, 14 de marzo de 2011

OTROS TIEMPOS

"...trabajábamos juntos, pasabamos la mayor parte del tiempo juntos y si, hemos tenido nuestras crisis pero siempre salimos delante, siempre luchamos teniendo como sosten la conviccion de saber que nos amabamos...Cuánto nos amamos...
Yo tenía veintisiete años y el treinta y dos cuando nos conocimos, estuvimos juntos por veinticinco años y la relación terminó por tragedias del destino.  Juan falleció hace diez años y hoy decidí que yo debía continuar viviendo...no pretendo volver a vivir lo que viví con él y siempre digo que si ahora buscara al hombre de mi vida tendría que morir, pero quiero vivir..."
 
Jamas en mi vida habia escuchado una frase tan grafica para explicar lo que es el amor, esa noche Osvaldo me la dijo con un tono cargado de paz en su voz. 
De inmediato esas palabras recorrieron mi cuerpo entero y estremecieron cada particula de él, los vellos de mis antebrazos se levantaron como atraídos por una fuente de energía y mis lágrimas comenzaron a desbordar mis ojos somnolientos y como una ola amarga fue recorriendo mi alma removiendo todo aquello que me habia hecho mal, recordandome cuanto habia dado, cuanto habia perdido en ese camino de la busqueda del amor y me venció la desesperanza y la tristeza y miles de preguntas comenzaron a giran en mi mente...
¿Por qué no a mi?
Osvaldo me dijo que eran otros tiempos, que las cosas habian cambiado demasiado, que seguramente yo también estaba destinado a ser amado y que solamente tenia que saber buscar y tener paciencia.
Ese mensaje de esperanza no logró devolvermelas y por el contrario me hizo revisar todas las veces que lo intenté, todas las veces que cambie las formas y vi como lo que tenia frente a mi siempre era lo mismo y sentí odio por la impunidad con que me robaron tanto...lo sé. yo los dejé hacer.
Todo eso vivido me hizo mas fuerte si, pero esa misma fortaleza es la que ahora me aleja, la que levanta las barreras y planta las estacas afiladas. Cada vez me siento mas aislado, mas lejos de encontrar lo que busco, cada vez la tristeza es mas punzante.
La falta de esperanzas es lo que hoy me hace escribir, es lo que hoy me preocupa mas, lo que hoy me desgarra la vida y lo que hoy quisiera recuperar.
Hace demasiado tiempo que ya no hablo de alguien con amor, que ya no pienso en nadie con deseo, que no me conmociona la ternura y el instinto protector.
Hace demasiado tiempo que el lado izquierdo de mi cama esta vacio y frio y que ya no lucho por un poco mas de manta.
Ya no abrazo a nadie hasta que me de calor, ya no extraño, no recuerdo rostros ni nombres, no guardo detalles ni me interesa hacerlo.
Este es el tiempo del desarraigo, lamentablemente, son otros tiempos.
 

 

 



jueves, 20 de enero de 2011

PARAISO


Los días se volvían más largos y la brisa cada vez era más cálida. El sol resecaba las calles de tierra y lo vecinos las mojaban para que el viento no levante el polvo. Las clases habían llegado a su fin y mi tiempo de trabajo había comenzado como cada verano por aquella época.
Ese día mi espalda estaba siendo castigada por el sol intenso de la Mesopotamia y el ruido de la cortadora de césped retumbaba en mis oídos. 
El patio de mi tía abuela era gigante, con muchos árboles de pomelo y platas distintas por todos lados, era una pequeña selva a dos calles de mi casa.  La tía era una mujer de palabras amables pero no de actos de la misma calidad y no le importaba verme colorado como manzana por el calor, jamás me ofrecía un vaso de agua, solo al terminar el trabajo me convidaba un vaso de gaseosa rebajada con agua-Dios solo sabe que la bebía porque estaba sediento y no porque fuera agradable- me entregaba el pago, siempre miserable y como obra de caridad me regalaba diez centavos.
-Tome mijo, esto es para los chicles...Me decía con un tono tan amable que por momentos lo creía,  pero que mas tarde lo asimilaba como una burla de la vieja ladina.

Al llegar a casa mi madre estaba lavando la ropa cantando una canción en "su" inglés de Queen. Me miró con verdadera alegría y me dijo
-¡Minday hoy estamos solos!  Mi padrastro se había ido por dos días a una isla con unos amigos a pescar.  Cada vez que lo hacia rogaba a Dios que nunca más volviera y muchas veces Dios casi lo cumple.
Desde que habíamos llegado a ese pueblo y la convivencia se profundizó las cosas no habían ido bien, y hacia dos años que él y yo no hablábamos- para mi el era un hombre malo, para él yo era un puto-. En los días normales mi madre y el comían en el comedor mirando el único televisor de la casa, yo lo hacia en la cocina con mi gato como única compañía y esto llegó a ser tan normal que terminé por acostumbrarme.

Pero cuando el no estaba mi madre volvía a ser mi madre y sus ojos volvían a brillar cuando me miraba, volvía a llamarme "minday"-un personaje que según ella estaba en la tele pero que yo jamás pude constatar - y me despertaba cada mañana con música sonando en el grabador, obvio, la que a mi me gustaba.
Los días en los que el no estaba me quedaba horas mirando TV junto a ella, riéndonos mucho, comiendo, dejando que las horas pasen bajo el viejo palo borracho del patio lateral, regando la calle, baldeando la casa, siempre con música...siempre la música.
Esos días eran mágicos, eran únicos, eran nuestros. Eran días de la infancia, eran días en los cuales nuestras almas se quitaban el polvo y olvidaban todo lo demás.
Mi madre era feliz y yo aun mas, y por momentos me separaba de esa realidad y nos observaba desde afuera.
Y nos veía felices, realmente felices, rodeados por un halo de luz como el arco iris.
Aun recuerdo la angustia que sentía cuando la hora de su regreso iba llegando y es triste que solo esos momentos de felicidad sean los que tengo en mi memoria junto a mi madre.
No siento rencores, no culpo a mi madre, simplemente las cosas se dieron así.
No niego que me hubiera gustado tener más recuerdos felices junto a ella, pero ese solo, ese donde veo con claridad su amor en sus pupilas me llena el alma.
Debo decir que tampoco siento rencores por aquel pobre hombre, es lamentable decir que no siento absolutamente nada. Hace un poco mas de dos años volví a esa casa, donde aun vive él, y me recibió con tanta alegría que hasta el día de hoy no logro creerla. No se que será de su vida, de seguro me enteraré cuando el ya no habite este mundo y lo único que deseo es que lo deje en paz.  
Mi casa sigue allí, igual, sin cambios, algún día volveré y construiré mi propio paraíso, pondré la música a todo volumen y seré tan feliz como en aquellos breves momentos junto a mi madre…